Categoría: Convocatorias | COP25, GIAU+S, Madrid, Movilidad, ODS, Resiliencia, UPM
El pasado jueves 12 de diciembre Ana Sanz Fernández y Gonzalo Sánchez-Toscano Salgado, del Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad (GIAU+S) de la Universidad Politécnica de Madrid, organizaron la actividad “Transiciones justas hacia un modelo resiliente de movilidad”, en el marco de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP25.
La actividad puso en contacto a agentes de distintos sectores relacionados con la movilidad sostenible: la administración pública, el sector profesional, las organizaciones sociales y la Universidad. El encuentro tuvo una duración de una hora y se dividió en dos partes. En la primera, distintos agentes representativos de cada sector expusieron los trabajos que están desarrollando en el ámbito de la movilidad.
Desde la administración local, Miguel Ángel Bonet Granizo, en representación de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), destacó la importancia que tiene la movilidad para los municipios y presentó las Recomendaciones de la FEMP sobre espacios públicos urbanos y modos de desplazamiento. Estas recomendaciones, aprobadas en marzo de 2019 por la Junta de Gobierno de la FEMP, sirven como guía a las entidades locales para la adaptación de sus espacios públicos a los modos y hábitos de movilidad más sostenibles: movilidad peatonal y ciclista, carriles bus, caminos escolares…

En representación del sector profesional intervino Rocío Cascajo Jiménez, de INECO, consultora en materia de transporte dependiente del Ministerio de Fomento. Presentó el importante trabajo que realiza INECO en el campo de la movilidad en distintas escalas: movilidad urbana, transporte y logística, integración de TIC, planes estratégicos, modelos y análisis a nivel nacional, tanto en España como en otros países… INECO ha incorporado a su trabajo la perspectiva de la sostenibilidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como parte del valor añadido que ofrece esta consultora de fuerte vinculación con el sector público.

Por el sector social, intervino Pablo Enrique Frutos, de Comisiones Obreras de Madrid. Destacó la preocupación que el sindicato tiene desde hace años por la movilidad, el medio ambiente y salud, que llevó a la creación del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) en 1996. Presentó los estudios que se han realizado desde ISTAS en relación con la movilidad, destacando la preocupación por los accidentes vinculados a la movilidad laboral y por los desequilibrios de actividad entre distintas zonas de las áreas urbanas, que llevan a las personas trabajadoras a recorrer mayores distancias aumentando su precariedad.

Por la Universidad se realizaron dos intervenciones. En primer lugar, intervino Pilar Vega Pindado, profesora asociada del Grupo de Investigación Transporte, Infraestructura y Territorio (tGIS) de la Universidad Complutense de Madrid. Destacó que, a pesar de la mayor preocupación social y mediática por las cuestiones medioambientales, los datos indican que en las últimas décadas se ha agravado la crisis ecológica provocada por el modelo económico, y en particular por la movilidad. Como asistente a la COP1, en Berlín en 1995, expresó su escepticismo hacia este tipo de eventos internacionales, remarcando que el modelo seguido hasta ahora ha resultado claramente insuficiente para lograr un cambio real en las políticas que afectan a la sostenibilidad.

Por último, intervinieron Ana Sanz Fernández y Gonzalo Sánchez-Toscano Salgado, del Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad (GIAU+S) de la Universidad Politécnica de Madrid y organizadores del evento. Presentaron trabajos relacionados con sus tesis doctorales en marcha, sobre la pobreza energética vinculada al transporte y sobre el aumento de las necesidades de movilidad en las últimas décadas en el Área Urbana de Madrid. Destacaron que los problemas de la movilidad en relación con el cambio climático y la crisis ecológica deben abordarse teniendo en cuenta también la vulnerabilidad y los desequilibrios económicos y sociales, como están mostrando distintos conflictos sociales a nivel internacional (“chalecos amarillos” en Francia, distintos casos latinoamericanos…). Propugnaron posibles soluciones, que tienen que ver tanto con una apuesta por el transporte público a corto plazo como con la evolución a medio plazo hacia una estructura funcional más equilibrada dentro de las áreas urbanas, que se base en la proximidad y reduzca las necesidades de movilidad.

En la segunda parte de la actividad, los participantes se dividieron por sectores para reflexionar sobre las acciones relacionadas con la movilidad que habían llevado a cabo o tenían en proyecto, las dificultades e impedimentos que encontraban y las posibles colaboraciones que podían establecerse con el resto de sectores.

En representación de la administración local, participaron en el grupo de trabajo los ayuntamientos de Rivas Vaciamadrid y Pedrezuela, además de la Federación Española de Municipios de Provincias. Destacaron las acciones que pueden llevar a cabo los municipios en materia de movilidad peatonal y ciclista, pero mostraron como dificultad el hecho de no tener competencias ni capacidad de gestión sobre el transporte público interurbano, percibido por la ciudadanía y los ayuntamientos como la principal herramienta para cambios más profundos en materia de movilidad. Además de las cuestiones competenciales, también consideraron una limitación el modelo de financiación local, ya que en muchas ocasiones los ayuntamientos carecen de recursos económicos y humanos suficientes para realizar más acciones en el ámbito de sus competencias en materia de movilidad (movilidad peatonal, ciclista y de transporte urbano). Destacaron las posibilidades de colaboración con la Universidad, en labores de estudio y análisis, y con el sector privado.

En el grupo relacionado con el sector profesional participaron, además de INECO y Comisiones Obreras de Madrid, Khora Urban Thinkers, CambiaMO, IDOM y GEA21. Consideraron que el sector profesional debe contribuir desde tres ámbitos: Desde dentro de la empresa, con planes de movilidad como el que está llevando a cabo INECO; desde la práctica profesional, desarrollando planes de movilidad eficiente o incluyéndolos en otras propuestas; y desde prácticas intermedias, como los planes para otras empresas. También destacaron su papel en la pedagogía y concienciación tanto dentro de la empresa como en los contactos con los clientes.
Como impedimentos, desde el sector profesional se citaron las dificultades para dar ejemplo y ser coherentes con las prácticas diarias de movilidad, tanto de los trabajadores como de las acciones cotidianas de las empresas. Además, señalaron la dificultad que en ocasiones puede suponer para una empresa el hecho de no decirle al cliente “lo que quiere oír”, sino lo que realmente debe hacerse para lograr un cambio en el modelo de movilidad. Respecto a las posibilidades de colaboración con otros sectores, consideraron que el sector profesional puede aportar a las administraciones públicas una mayor conexión entre sus iniciativas y los avances técnicos. Además, se consideró que las empresas deben contar con los sindicatos para definir sus planes de movilidad, además de colaborar con otras empresas para abordar soluciones a la demanda de movilidad generada por la localización de las actividades económicas.

Por parte del sector académico participaron, además de Pilar Vega Pindado, Ana Sanz Fernández y Gonzalo Sánchez-Toscano Salgado, los investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid José Manuel Gómez Giménez y José Carpio Pinedo y estuvo presente alumnado que había asistido como oyente a la actividad. En el grupo de trabajo se consideró la importancia de la Universidad en la concienciación ciudadana y en el prestigio (y desprestigio, cuando corresponda) social de las distintas soluciones de movilidad, además de en la potenciación de redes internacionales de buenas prácticas. También se reflexionó sobre el deber de la Universidad de dar ejemplo (campus accesibles, modos sostenibles de movilidad, modelos públicos y accesibles de residencia universitaria en proximidad…).
Como impedimentos, desde el sector académico se señaló la precarización de la investigación y la falta de incentivos al desarrollo de iniciativas de cambio, así como la falta de compromiso de las universidades, la escasa participación, el anclaje a paradigmas obsoletos y la fragmentación de las voces académicas. Respecto a la colaboración con otros sectores, a la administración pública se le pidió mayor financiación para la investigación, más convenios de colaboración y la publicación de datos abiertos. Además, se echó de menos mayor conexión con el sector profesional para trasladar el conocimiento académico a la praxis empresarial, así como relaciones salariales más justas, especialmente en los contratos de prácticas. Respecto a la sociedad civil, se señaló la necesidad de mayor comunicación y vinculación a los retos sociales. Por último, se consideró que la Universidad necesita mayor liderazgo y operatividad, así como la promoción de soluciones de impacto real en el contexto de emergencia climática y ecológica.

A pesar de su escasa duración, desde el Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad (GIAU+S) consideramos que la actividad tuvo un notable interés para conocer de primera mano las actividades, iniciativas y preocupaciones de los distintos sectores vinculados con la investigación, planificación y gestión de la movilidad, que deben encontrar más foros donde interactuar, conocerse y trabajar conjuntamente. Esperamos poder seguir trabajando en esta línea en los próximos meses y desarrollar más actividades como esta, necesarias para avanzar desde los distintos ámbitos hacia un modelo resiliente de movilidad.
Enhorabuena por vuestro trabajo